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Mi PLANETa BaSURa

©  WRiTER oN THe MoON

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Los Viñedos de la Luna.

¡Cosecha única!

Necesité ciento diecinueve cerillas para encender la estrella que hoy ilumina a Mi Planeta Basura.

Sumimasen

すみません

¿Viene de Japón?, me pregunta el camarero al escucharme pensar en japonés. 

Niego con la cabeza, sorprendido de que pudiera hacerlo. 

Sumimasen. Pido perdón en japonés a Mi Planeta Basura…

No me entiende, se encoge de hombros, sonríe e intenta empatizar conmigo. Me percato que tiene un ojo de cada color. Me sirve el Gin&Tonic <<Más cañero de todo Madrid>>, entronizado por las estrellas de Trip Advisor (4,9) y Google Reviews (4,8), como a un tarado más de los cientos de clientes que verá a diario. 

Estoy sentado en la terraza de un ático de un hotel de Madrid y veo la sierra dibujada, todavía con nieve.  

Le doy un buen sorbo al Gin&Tonic. Ni fú ni fa. El quid de repente está en el camarero (encuentro su esencia interior -la del camarero- extremadamente atractiva; en él yace un elemento poco común de este universo, un universo que en las mentes de la clientela de esta terraza, de Madrid, de España, de Europa y del mundo se ha dibujado como inconcebiblemente grande, cuando en realidad este universo es tan ridículamente pequeño como un átomo de otro universo de otros trillones de universos, ahora sí, con un espacio inconcebiblemente gigante). ¡Ea!

Sigo a lo mío. 

Mastico una baya de pimienta mientras oteo al atractivo camarero de ojos centelleantes y de misteriosa esencia de arriba a abajo, de izquierda a derecha, en todas las direcciones y ángulos posibles y a través.  

La situación se ha vuelto incómoda (me ha cazado varias veces) así que desisto en entender lo que pasa between us.

 

Miro turulato a la Luna. Esta puesta de sol me tiene bastante abstraído (recordando lo que me costó encenderlo) y es que podría jurar que desde hace una hora salen de la Luna unos destellos repetitivos (verdes, rojos y azules) con evidente lógica, empeño y esfuerzo detrás que, finalmente, han captado mi atención. De repente caigo que debe de ser la cansina de Jeanette. Tiene que estar aburrida como una mona. 

¡Jo, pobrecilla!

Es lo que tiene la soledad de la Luna, una torpeza innata en determinados menesteres y una obsesión que roza lo maníaco con intentar crear vida. Todo lo que Jeanette ha intentado crear, tarde o temprano, muere. Lo único que se le ha dado bien es plantar viñedos en la cara oculta, ¡esa que nunca se ve desde aquí! La producción de uva es constante y siempre va descalza y con los pies sucios de pisarlas. Una cosa es cierta, el vino que ha conseguido producto de los vientos solares y de cantar a las uvas con impepinable amor y devoción es flipante… fijo que la muy tonta está mosqueada por no haberla invitado a este momento Gin&Tonic nostálgico en el que me hallo sumergido. EN EL FONDO, LO QUE ANHELA ES QUE LE CUENTE MIS RECETAS DE CÓMO EMPEZAR CON ÉXITO VIDA EN UN PLANETA. La dibujo en una servilleta. Le encanta orbitar cabalgando en un pulpo.

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No sé qué coño hace comunicándose conmigo con juegos ridículos de luz. Son apenas perceptibles por quienes habitan aquí (salvo búhos, chinchillas y polillas), pero siempre hay un ojo humano espabilado que lo ve y comienza a levantar teorías conspiranoicas que prenden fuego a billones de cabezas <<pensantes>>. Y a estas alturas de la película, no está el horno para bollos. La situación está delicada...

Vaya, si antes hablo del <<ojo espabilado>>:

—Juanjo, cari, mira, mira, ¿ves esas luces en la Luna?— dice una mujer de labios rojísimos.

—¿Qué luces?— contesta el que le acompaña, con pantalones cortos y calcetines blancos subidos hasta las rodillas.

—Sí, hay como unas lucecitas que parpadean, son blancas y muy brillantes.

—¿En la Luna, dices? Pues amor, yo por más empeño que pongo...es que no veo nada de nada.

—¡Ponte las gafas!

—¡No!

El resto de la gente siente curiosidad y miran también.

—Que sí, coño, mira bien— insiste ella para no parecer una loca ante tanto espectador.

—Vaya tontería. ¡Será un avión seguro!— le ridiculiza él.

Nadie, salvo la mujer de labios rojos, parece ver nada. Y ella, se retira dolorosamente de la batalla con una puntillita de lo más acertado.

—¡Pues nada, serán extraterrestres!

A veces me asombro de estas criaturillas, borrachas del Gin&Tonic <<más cañero de todo Madrid>>. Se ríen, me río, me miran ofendidos, nos reímos todos al unísono y punto. El camarero alucina. Lo único que merece la pena de esta terraza es el camarero y la expresión que pondremos todos cuando nos cobren 29€ por Gin&Tonic.

Mira que le tengo dicho a Jeanette que por favor utilice el whatsapp; que es lo <<correcto>> en la línea temporal en la que estamos, que comunicarse utilizando luces termina con vídeos subidos en Youtube con títulos hilarantes.

Miro el whatsapp: 

Jeanette. 729 mensajes sin leer. <<RSVP>>, dice el último. Répondez s'il vous plaît, dice la muy cachonda.

Mierda. Va a ser que intentó hablar conmigo a través del canal establecido.

Lo archivo. No me apetece.

Cielo lila, nubes naranjas. Venus brilla tanto que del protagonismo que tiene podría ponerse a cantar. ¡Catapún!

¡Menuda explosión de color!

La terraza entera empieza a murmurar y a mirar de reojo a una figura que ha entrado en escena y sabe cómo hacerlo.

 

Cazo comentarios al vuelo como: <<mira, va descalza...>>, <<Uf, qué pies más guarros...>>, <<¡Huele a vino, ¡vino del barato!>> <<Si te pide pasta no le des un puto duro, ¿eh?, nos pasaron la hipoteca ayer y los seguros...>>, <<Juanjo, mira, hablando de extraterrestres...>>.

Siento curiosidad. Me giro y está Jeanette mirándome, visiblemente indignada, con los brazos en jarra. Me suelta de sopetón la muy diva:

—Viene Olivier de Betelgeuse y le das Amazon sin pestañear. Y yo aquí con un viñedo de tres al cuarto, vigilando tu chiringuito de las mierdas que vienen de fuera.

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Me salta una notificación de Youtube de un vídeo nuevo que se ha subido en un canal al que estoy suscrito: << Luces extrañas en la Luna. ¿Prueba de una base extraterrestre?>>.

 

Lleva subido 7 minutos. 76.123 vistas.

Suspiro y le respondo con una sonrisa: —¡Pero si nadie sabe hacer vino como tú!