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Mi PLANETA BASuRA

©  WRiTER oN THe MoON

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El amor de la gravedad

A la velocidad que vamos estamos ya a medio camino entre Mi Planeta Basura y la Luna, hogar de Jeanette donde en veintitrés minutos y treinta y seis segundos aterrizaremos presos de su amable gravedad. Continuaremos bebiendo el mejor vino de la galaxia y correremos entre sus viñedos.

La nave huele a rancio.

Astringente.

Las estrellas aquí son frías, gélidas, de una dureza que había olvidado. Ante el vasto espacio abierto y el vacío pierden la magia que poseen al caminar descalzo por una playa o estar tirado en el césped en una noche de verano. Parecen juzgarte, al no entenderte como objeto libre que pulula sin lazos gravitacionales. El universo no juzga, pero las estrellas sí...

Bah... Ni caso. Las hormonas me tienen sometido.

Lo cierto es que salir de juerga con estos dos desconocidos empujados por el espíritu siempre alegre de Jeanette me está sentando de lujo. Lo cierto es que me tomaría otro Gin&Tonic.

—¿Esto es una sonda anal?— pregunta horrorizado el camarero de misteriosa esencia interior mientras la sujeta con la mano izquierda.

Afirmo.

—No me jodas— y la deja caer con asco— quiero volver a Madrid ya. ¡Ya! A mí no me vas a meter esto por el culo. Y pensaba que la gente que escribía libros y salía en documentales de abducciones hablando de sondas anales estaba falta de cariño...

—¡Tranquilo! Hoy no va de sondas la cosa amigo, ¡vamos a beber vino en la Luna!

—Claro, y nos emborrachas... me sé la historia. Estoy demasiado borracho como para entender nada de lo que está pasando aquí.

—Que no... que no es una sonda.

Jeanette le tranquiliza y le enseña lo que es en realidad. Se lleva la sonda a los labios y sorbe. Al sorber está buscando una respuesta gravitacional de algún objeto cercano. La primera llamada de amor proviene de Mi Planeta Basura... luego nos seduce la Luna.

—Entonces, para que lo entienda bien— suelta la mujer de labios rojísimos sin todavía verse capaz de asimilar del todo que está a bordo de RA, vehículo espacial escondido bajo las antenas de Navacerrada, que en otro tiempo estuvo enterrado cerca de las Pirámides de Egipto y en Machupichu— ¿tú eres lo más antiguo y viejo de este universo, que engañando a la luz, ha viajado hasta la otra punta del pasado, hasta el comienzo de los tiempos para crear vida?

Bostezo. Jeanette llora de emoción al verme fuera del armario.

—Es decir— interviene ahora el camarero— si tú no hubieras creado la vida en la Tierra en realidad no deberías ni existir. ¡Tía, es como en Terminator!

Qué manía de llamar Tierra a Mi Planeta Basura.La luna todavía tiene un pase... Sentencio:

Este es Mi Planeta Basura, no la Tierra. Es un desastre... un auténtico desastre. Pido perdón en japonés más de veinte veces al día...

—¿Un desastre? ¡Si es un planeta hermoso!

—Es un desastre por vosotros. Os lo estáis cargando como si fuerais una enfermedad. Sois lo puto peor, no tenéis piedad— digo cabreado.

Sin darnos cuenta estamos orbitando la Luna cazados por su amor gravitacional. Aterrizamos en el viñedo con bastante brusquedad. Miramos al exterior y vemos que Jeanette tiene todo lleno de calabazas con rostros sonrientes. Se me había olvidado la pasión de esta mujer por Halloween, y también recuerdo porqué estos patanes nunca quisieron volver a la Luna.

¡SIEMPRE ES HALLOWEEN AQUÍ!

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Y digo: eres toda una bruja.

Una

Auténtica

Bruja.