Estás leyendo:

Mi PLaNETA BaSURa

©  WRiTER oN THe MoON

iPiccy-Design66.jpg

6

El cadáver de El Principito

Es la tercera copa de vino que me bebo. No puedo parar de beber este brebaje adictivo. ¡Está sumamente delicioso! 

No sé cómo lo haces querida Jeanette, pero ni de cerca hay un vino en Mi Planeta Basura que se aproxime a la exquisitez de este que cosechas tú. ¿Cómo, cómo diantres lo consigues, cabrona?

 

¿Que cómo lo consigo? ¡Sígueme Mon Amie!

 

Corremos entre los viñedos, esquivando parras, saltamos entre las calabazas mientras cantamos <<Bird Set Free>> de SIA, 

Yes, there's a scream inside that we all try to hide

We hold on so tight, but I don't wanna die, no

I don't wanna die, I don't wanna die, yeah

La ausencia de gas dificulta la transmisión de las letras. Me sorprendo de que las calabazas se unan a nuestro cantar y que además, conozcan la letra mejor que nosotros,

And I don't care if I sing off key

I find myself in my melodies

I sing for love, I sing for me

I shout it out like a bird set free

cuando de pronto nos topamos de bruces con lo que parece ser, a simple vista, un cadáver.

Polish_20201031_200301427.jpg

Gritamos y ya no hay SIA que valga la pena. La calabaza con la sonrisa más retorcida de toda la Luna de Jeanette es la última que deja de cantar. Hasta el pulpo se ha quedado petrificado, camuflándose de estrellas.

 

¡Qué puto susto! Nos miramos extrañados. Esto sí que no nos lo esperábamos.

 

Menudo bajón. 

 

Es el cuerpo de un niño rubio tumbado entre dos parras como si se hubiera quedado dormido  bajo la luz de la estrella que ilumina a Mi Planeta Basura. Jeanette lo reconoce inmediatamente. Es Jean Michel. 

 

Jeanette se agacha y lo inspecciona con una desenvoltura que asusta.

 

Lo toca con el dedo índice con tres toques firmes.

 

Dice que está helado y duro como una estatua frágil de hielo.

 

Jean Michel está... muerto, dice con un ligero temblor en la voz.

 

¿Muerto?

 

Sí. ¿Cómo es posible? Tan lejos de su casa.

 

¿Jean Michel? ¿Estás segura de que es él?, replico como si de verdad me importara hasta que de pronto caigo en quién es. ¡¡Coño!!

 

Jeanette afirma con rotundidad. 

 

Nos agachamos a mirarlo. Parece que durmiera plácidamente aunque en su esencia interna captamos una profunda pena que se ha quedado marcada en el último latido de su corazón ahora de hielo y cristal. Podría jurar que la desazón debe haberlo consumido. Es como si miraras una estatua tallada en decepción.

 

No puedo creerlo. Una criaturilla como tú no puede morir así, es absurdo. ¡Y mucho menos de pena!. Una parte de mí se estremece y sacude. Y en mí crece un gigantesco repudio hacia los seres que habitan Mi Planeta Basura.

 

Levantamos su cuerpecito y lo subimos a la nave.

 

Jeanette me pregunta si tengo arroz, que se le ha antojado una paella. La contesto que sí y afirmo que antes de empezar el viaje, mi condición actual “humana” me obliga a mear antes de comenzar.

 

Nos alejamos seis años luz en menos de veintitrés minutos. (Uno tiene sus trucos)

 

Cojo mi caja de cerillas (las mismas que utilicé para encender la estrella que hoy ilumina a Mi Planeta Basura).

 

Y con la ayuda de Jeanette prendemos el cuerpo de Jean Michel que al quemarse, chisporrotea como un chorizo en la barbacoa.  

Polish_20201031_200524349.jpg

Es flipante. ¡Acaba de nacer una nueva estrella en este universo!

 

Nos ponemos a bailar de alegría.

 

Oh, Jean Michel, sólo espero que tu luz inunde este rincón del universo y lo transforme. Por mi cabeza se me pasa una palabra: EXTERMINACIÓN.

 

Recurrente, oye. Pero joder, en el fondo me da una pereza terrible. Después de todo a Jeanette y a mí nos gusta tener genitales externos. Son divertidos. Exterminar a la raza humana de Mi Planeta Basura, supondría empezar de cero y, como nosotros evolucionaremos de ello, cambiar otra vez.

 

Es hora de volver.

 

Nada más arrancar, grito como un imbécil: ¡¡¡Yabba Dabba Doo!!!

Coming Soon